La ausencia de Venezuela en la Semana del Clima de Nueva York evidencia la pérdida de oportunidades para acceder a cooperación y financiamiento internacional, así como para presentar ante el mundo las necesidades y prioridades del país frente a la emergencia climática.
Entre el 20 y el 27 de septiembre se celebra la Semana del Clima en Nueva York (Clima Week NYC), uno de los principales espacios internacionales dedicados a la acción frente al cambio climático. Este evento reúne a líderes gubernamentales, grandes empresas, inversionistas y la sociedad civil para establecer alianzas, movilizar financiamiento y anunciar acciones y compromisos.
Además, este evento genera discusiones que serán la antesala de las posibles decisiones que se puedan tomar en la COP31, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en noviembre próximo.
Un tema de interés adicional, es que su realización coincide con el 81º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que convierte a Nueva York, durante estos días, en foco de interés global.
Este evento debería ser de particular interés para Venezuela, ya que es un país que necesita fortalecer sus capacidades para enfrentar los efectos del cambio climático. Para ello, en las circunstancias actuales se requiere de manera urgente cooperación internacional y en particular financiera.
Sin embargo, hasta ahora no existe información pública que nos permita conocer si el Estado venezolano participa oficialmente en esta actividad.
Esta situación no es extraña. Aun cuando las delegaciones de la Cancillería venezolana generalmente están presentes en Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el gobierno venezolano ha mostrado poca disposición a participar en los eventos de la Semana del Clima NYC.
Esta ausencia es más significativa cuándo según funcionarios y medios estadounidenses, la presidenta encargada estará presente en la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¿Tendrá un momento en su agenda para temas relacionados con la emergencia climática?
Por su parte, la sociedad civil venezolana aparentemente tampoco tendrá representantes en la misma. Las graves restricciones de financiamiento y visado hacen que la posibilidade de asistir a estos espacios sea muy reducida. Este año no será la excepción.
¿Por qué debería importarnos este evento?
No estar presente implica renunciar, en la práctica, a oportunidades de cooperación y financiamiento internacional, así como reduce la influencia y la visibilidad del país ante la emergencia climática.
Quizás, más importante se pierde la oportunidad de presentar ante el mundo la posición y la agenda de Venezuela frente al cambio climático.
Venezuela no puede seguir perdiendo oportunidades, la emergencia climática no espera.






